Lo que desprestigia al Poder Legislativo, conviene al Poder Ejecutivo.

México ha probado todos los sistemas políticos habidos y por haber. Hemos sido imperio, república central, república federal, hemos tenido dictaduras. Los constitucionalistas del 57, inclusive, propusieron un sistema parlamentario para México.

Tenemos pues, una larga experiencia en constituir nuestro modelo del país del que, por cierto, me siento muy orgulloso.

No creo, ni acepto, la minoría de edad que se nos quiere  adjudicar y nos lleva a comparar cómo está el sistema norte-americano, qué dicen los italianos, cómo manejan sus cuestiones los lores ingleses  o por que no copiamos la institución que se ha aprobado en otros países.

Por el contrario, creo, que nuestro método, profundamente mexicano, se ha venido perfeccionando y perfilando hacia un sistema de participación democrática, que necesaria y forzosamente requiere de reformas.

Soy enemigo de las verdades absolutas.  No todo está mal, no todo está bien. La virtud de la verdadera política es en encontrar el justo medio, el verdadero equilibrio.

Lo que pienso no tiene, necesariamente, que ser como lo pienso, no en política. El problema no es del sistema, es de quienes actuamos en el sistema.
Por eso, más allá de Informes de Gobierno, de campañas publicitarias o de guerras mediáticas de percepción y manipulación de la opinión pública, la eficacia de un gobierno se mide por la aprobación de sus obras y cifras económicas a lo largo de su gestión, pero sobre todo, por el accionar de los integrantes de su gabinete.

Entre la suma de aciertos y desaciertos de los últimos 12 años de los gobiernos panistas, y en especial, del último sexenio de Felipe Calderón, obras, cifras y acciones de su gobierno nos permiten, con conocimiento de causa, calificarlo como un desastre total.

En estudios realizados por la Cámara de Diputados,  al menos tres de las cuentas del gobierno calderonista han sido rechazadas por no explicar el destino de millones de pesos, pero que sí se explican en una sola palabra: corrupción.

Este hecho no tiene comparación en la historia de los gobiernos mexicanos, ya que a ninguno -hasta el gobierno de Calderón- se le había calificado la cuenta publica de manera tan negativa, y en tres ocasiones.

La suya, es un rosario de irregularidades en temas tan sensibles como el robo de combustible de Pemex, que se ha convertido en un problema de seguridad nacional,  o los pagos para capacidad en la Comisión Federal de Electricidad.

Estos últimos, son un pago que se comisiona a empresas ya instaladas, pero que no funcionan, y se les paga aproximadamente 9 millones de pesos al mes.

A esta gran lista de irregularidades hay que sumar el uso indebido de los recursos del IMSS, el problema de la Sociedad Hipotecaria Federal, el FONADIN, los negocios en la informática gubernamental, entre muchas que deben transparentarse.

Lo anterior, exhibe la Secretaría de la Función Pública como el gran fiasco del gobierno que está por concluir. Presume ser el   órgano encargado de denunciar y castigar prácticas ilícitas,  pero que en realidad, se ha especializado en disimular sus funciones a pesar de ser una de las dependencias con los sueldos más altos para sus funcionarios.

Opacidad, tráfico de influencias, falta de investigaciones, simulación en las denuncias, entre otras, han hecho de esta Secretaría la gran farsa del sexenio, al no cumplir con las funciones para las que fue hecha, ya que más que luchar contra la corrupción, ha promovido la impunidad.

De más de 1,900 indicadores que tiene que vigilar, la Secretaría de la Función Pública sólo ha reportado 156; es decir, que reporta  una magra eficacia del 8 por ciento.

No extraña pues, que nuestro país comparta los primeros lugares de corrupción en el mundo, estamos al nivel de Malawi, Marruecos y Ruanda.
Por eso, es un pena que se haya eliminado el informe presidencial y el Presidente de la Republica ya no tenga que comparecer en la Cámara de Diputados, que es el único lugar donde coinciden todas las fuerzas políticas.

Dar respuesta a los cuestionamientos de los grupos parlamentarios es fundamental en una democracia para que el poder público vuelva a ser oportunidad y esperanza para que los mexicanos, con libertad e igualdad, puedan satisfacer sus anhelos.

Si no queremos que la Cámara de Diputados continúe su desprestigio y siga siendo objeto del escarnio público, bien conviene a los legisladores hacer su trabajo y ejercer a plenitud la democracia participativa.

El Congreso debe volver a ser ese lugar de reunión de los Poderes de la República, es espacio privilegiado de la representatividad nacional.

Ojalá que México no tenga que esperar otros 200 años para ver nuevamente al Presidente de la República comparecer ante los representantes populares, como sucede en cualquier democracia civilizada.

Heredemos un México mejor para las nuevas generaciones

Estoy convencido que tenemos mucho que aprender de nuestra historia. Tardamos 100 años en construir nuestras instituciones y el siglo XIX fue fatal para México, entre otras cosas, por su inestabilidad política.

 

Nuevamente nos estamos convirtiendo en presa de los conflictos post electorales, y son pocos los que han puesto atención en acontecimientos sumamente importantes no sólo para el país, sino para todo el mundo:

 

-         Recientemente descubrieron en Europa la composición de la materia, lo cual fue celebrado en todo el mundo. Sin duda el avance científico más grande desde las teorías de Einstein, aquí en México paso desapercibido

 

-         Hará cosa de días cuando IBM, dio a conocer la computadora más grande del mundo, una que en segundo puede procesar la producción de más de 300 años de toda la población que habita en el globo terráqueo. En el mundo hay 100 países que poseen computadoras de gran capacidad y lamentablemente México no figura en este listado

 

¿Qué está pasando con nuestro país? Si pudieran compararse el nivel del interés, por el escándalo, el chisme, la audacia y ocurrencias generadas por la política, con el interés de los avances de la ciencia, de la medicina, del aprovechamiento de los recursos naturales, México quedaría en el primer lugar, en el primer renglón y no en el último o en el segundo.

 

En España acaban de subir el IVA otra vez y disminuyeron los incentivos para los trabajadores. Están a punto de eliminar los aguinaldos y los bonos navideños; la gente protesta en las calles, pero el tema de fondo que es el capitalismo salvaje, egoísta, ladrón, nadie lo cuestiona.

 

Incluso, Joseph Stiglitz, Premio Nobel de economía, acaba de publicar un libro denominado “El precio de la desigualdad” en donde alerta sobre las gravísimas consecuencias de la desigualdad en el mundo, principalmente en los Estados Unidos. Por su parte, Paul Krugman, ha escrito también otro libro para exigir que se pare la crisis económica ahora. Mientras tanto aquí en México pareciera que a nadie le importa este debate.

 

¿Qué hacer entonces para rescatar los temas verdaderamente importantes?

 

Como ya lo he comentado anteriormente, estamos construyendo una alternativa que defenderá a los consumidores de los abusos que se viven todos los días. Pero esto debe ampliarse para comprender otros renglones que de verdad den una alternativa, frente a lo que estamos viviendo.

 

Para ello, estoy pensando en organizar un foro abierto y así discutir los temas de la economía a la luz del debate de Stiglitz, Krugman y la crisis inmobiliaria en los Estados Unidos, que ha dejado en la pobreza a millones de personas en todo el mundo y que de alguna forma impacta en la economía de mexicana.

 

Estoy abierto a las ideas que puedan contribuir a la organización de este foro, en donde estoy seguro podremos aportar nuestro granito de arena y así seguir escribiendo la historia de nuestro país, de la que nuestros hijos se puedan sentir orgullosos.

Una Nueva Alternativa para México

Durante los últimos años, en México ha habido varios intentos de organizar a la sociedad, partiendo de sucesos terribles que han sufrido familias de donde han surgido lideres, que después de una lucha muy meritoria, terminan en algunos casos al servicio del Presidente, o en otros erigiéndose en calidad de únicos árbitros de la vida nacional

 

Estos se olvidan de la razón de ser de su protesta y por eso han fracasado. Es por ello que juntos debemos trabajar en una alternativa que no tenga inclinaciones políticas, pero tampoco obsesiones personales y menos protagonismo individual. Una organización que vaya construyendo soluciones a las múltiples causas, que ya he señalado y de las que algunas ya hemos tenido éxito.

 

No se trata de construir una organización y luego buscar las causas; las causas deben motivar la organización. Si dejamos de luchar por los problemas colectivos y solo pensamos en los propios, el país no va avanzar y los ciudadanos volveremos a estar lamentándonos, sin contribuir a la solución de todos.

 

Esta es una lucha permanente que por los medios tradicionales no va a prosperar. Por eso todo el acervo de la experiencia de estos últimos años, debe servir, para construir una organización que nos proyecte en la alternativa colectiva de nuestras causas.

 

Por mi parte continuaré como siempre, más interesado en los problemas de la gente que en la política de militancia. Debemos defendernos de los abusos del consumo y abrir una gran organización que ya no permita tanta corrupción y tanta impunidad.

 

Tenemos ya varias causas importantes, y no vamos a partir de cero. Hemos seguido buscando que las tarifas de la luz bajen, hemos ido a Hacienda y muchas veces a la CFE y la verdad es que es puro rollo, no dan respuestas, no dan alternativas,  solo querían que pasara el tiempo para que al terminar la legislatura ellos pudieran seguir como siempre, aprovechándose de la gente.

 

Trabajemos juntos en esta cruzada. Solo así tendremos resultados en beneficio de nuestras familias. Sólo una ALTERNATIVA es la solución.

 

Sigamos luchando por México y nuestras instituciones

Amigas y amigos, sin duda a partir de hoy en México entraremos a una nueva etapa. Sin embargo, los problemas por los que hemos estado luchando, las altas tarifas eléctricas, el alto costo de la gasolina, el alza de los productos de la canasta básica, el desempleo, la violencia y la corrupción seguirán latentes en nuestro país.

 

Por mi parte, en cada una de mis participaciones dentro de la Comisión Permanente he dado prioridad a buscar que se aclaren y se resuelvan los grandes problemas de la corrupción de este país: El uso indebido de las reservas del IMSS, el problema de sociedad Hipotecaria Federal, la corrupción en CFE, el Fideicomiso del Bicentenario, el FONADIN, los negocios en la informática gubernamental, entre una larga lista de irregularidades que deben transparentarse y que están contenidas en un documento que pondré a sus órdenes a través de mis redes sociales.

 

Es importante que cada uno de nosotros conozcamos el nivel de corrupción que existe en el Gobierno Federal y actuar en consecuencia.

 

Esperemos que después de este proceso, el país se olvide del tema electoral para ir a plantear sus propuestas y reformas necesarias para la nueva época. Tenemos que insistir en el combate a la corrupción y evitar que las grandes entidades del gobierno federal, con dinero público sirvan para rescatar empresas quebradas, mientras la gente sigue pagando impuestos, pagando altas tarifas de la luz, con deficiencias en el IMSS y limitaciones en el salario.

 

El país ha perdido mucho de lo que ya habíamos logrado: el seguro social, el ISSTE, la CFE y PEMEX, ya no cumplen cabalmente con los objetivos de su diseño y esto es porque desde el gobierno se han encargado de desprestigiarlo.

 

Vamos a defender a estas instituciones, vamos a profundizar nuestra lucha para que erradique la corrupción de ellas.  Hay varias formas de hacerlo, pero la más importante es que la gente tenga claro, que si no participamos, las cosas no van a resolverse.

 

Yo espero que con las ofertas que han hecho de todos los partidos las cosas cambien. Nosotros seguiremos en nuestra misma línea, con nuestros mismos principios y nuestras mismas causas, vamos a hacer un esfuerzo mayor.

 

Primero el desafuero y posteriormente, juicio político al Gobernador de Sonora Guillermo Padrés Elías

En más de una ocasión, el Poder Judicial de la Federación ha ordenado al Gobernador de Sonora, Guillermo Padrés Elías, suspender la obra del Acueducto Independencia.

 

Ello, derivado de los amparos de los usuarios del distritos de riego, los ejidatarios y los productores sonorenses –inclusive por integrantes de la Tribu Yaqui- interpuestos inmediatamente después de que el Gobierno del Estado de Sonora publicara la convocatoria para que se licitara la obra.

La autoridad judicial, tuvo a bien conceder la suspensión provisional para que no se adjudicara la obra, pero el Gobierno del Estado, en lugar de acatar el mandamiento judicial, decidió licitar, adjudicar, contratar y festejar el inicio de la obra.

 

 

Es decir, que el Gobernador Padrés, en lugar de someterse al Estado de Derecho, como es su obligación, ha optado por el desacato y por desobedecer de manera flagrante e insolente a la autoridad judicial.

 

Simple y sencillamente, el Sr. Padrés, “por sus pistolas”, ha decidido poner mal ejemplo a los sonorenses al no cumplir con la ley, cuando en su toma de posesión protestó “guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la Constitución del Estado y las leyes que de ellas emanen y cumplir leal y patrióticamente el cargo de Gobernador del Estado libre y soberano de Sonora”.

 

Como no lo ha querido hacer así, y no la ha querido hacer en reiteradas ocasiones, el momento ha llegado de que el Estado y la Nación se lo demanden.

 

Por eso, ante la Primera Comisión de la Comisión Permanente de Gobernación y Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados, solicité el pasado 12 de junio de 2012, iniciar un procedimiento de juicio político en contra del Gobernador de Sonora por, evidentemente,  no cumplir en repetidas veces con la ley.

 

También he solicitado que se exhorte y se pida a la Procuradora General de la República, Lic. Marisela Morales Ibáñez, que de curso a las averiguaciones previas por el delito de desacato y que cumpla con su palabra, cuando el 7 de abril de 2011 afirmó en su toma de protesta, que su lealtad era con México, que su disciplina era la ley y que su orientación era la búsqueda de justicia.

 

Que lo haga porque el Gobernador Padrés, tuvo la oportunidad de participar en el juicio en su contra, donde fue oído y vencido, y derivado de ello, se emitió una sentencia firme, que le ordenó suspender la construcción del Acueducto en mención, misma que el mandatario estatal decidió pasarse olímpicamente por el “arco del triunfo”.

 

No hay una mejor causal establecida que esta, para iniciar un procedimiento de juicio político: es un funcionario público que, a pesar de haber sido derrotado en un juicio,  se niega cumplir con una determinación que ya fue sometida al escrutinio judicial.

 

En el colmo de los cinismos, o de la ignorancia, al ser cuestionado al respecto el Gobernador Guillermo Padrés sentenció que “enójese quien se enoje” no desistirá en la construcción del Acueducto Independencia, como si el gobernar fuera un asunto de humores o de emociones y no, de respeto al Estado de Derecho.

 

Por eso, el mismo 12 de junio de 2012 propuse ante la Comisión Permanente que también se hiciera un llamado al Presidente Felipe Calderón a no apoyar con recursos económicos, y menos con su presencia, a los gobernantes que no respetan  las decisiones de los Tribunales Federales.

 

Afortunadamente, en la Comisión Permanente prevaleció la defensa del Estado de Derecho y los puntos de acuerdo propuestos, quedaron plasmados en el dictamen del pasado 19 de junio de 2012.

 

En él, también se exhorta a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a que ejerza la facultad de atracción del caso, considerando la existencia de varios juicios de amparo promovidos en contra del Acueducto Independencia.

 

Ya veremos que hace Guillermo Padrés Elías cuando, “enójese quien se enoje”, le sean retirados sus privilegios políticos y sea juzgado como cualquier ciudadano ante la ley.

La siempre inacabada, Reforma del Congreso

El Congreso  mexicano exige una reforma de fondo.

En México, se ha convertido en deleznable eslogan, el hablar de las llamadas Reformas Estructurales.  Cada vez  que  el gobierno requiere de una explicación, una excusa o un pretexto para disimular su incompetencia, recurre al expediente de hablar de la falta de reformas estructurales, e inculpar a todo mundo de ello.

Como casi siempre se asocian estas llamadas reformas a intereses del sistema o a intereses de los beneficiarios del sistema o a intereses de las cúpulas fácticas del poder, las pretendidas reformas siempre terminan  en enunciados generales que no reforman ninguna estructura , solo sirven como pretexto para que todo quede igual.

En el Congreso ha ocurrido lo mismo, los tres partidos dominantes han insistido en su Reforma, para que todo quede igual. Reformas  que pueden producir agilidad en las discusiones o facilidad para aprobar leyes que no representen mayor problema. En el fondo, el Congreso ha perdido legitimidad ante la sociedad.  Es una entelequia a la que  con razones o sin razones, se puede atacar  impunemente de todo y sin reconocer su relevante importancia.

Cuando el partido hegemónico dominaba el Congreso, las reformas importantes  que de tiempo en tiempo se aprobaban. Como  ocurrió  con las reforma de los artículos 25, 26 y 28 constitucionales para instaurar prácticamente un capítulo económico en la Constitución o las posteriores reformas  para actualizar el tratamiento constitucional al campo o bien aquellas  que reconocieron la  personalidad jurídica de las iglesias y crearon el sistema  de los derechos humanos , seguían el curso  que el Presidente de la República determinaba  en su gobierno y consecuentemente después de largas batallas legislativas, consolidaba un proyecto armónico  de tan largo aliento como que hasta ahora siguen estando vigentes.

Ese es un modelo  que ya no puede restaurarse , es un tiempo que ya pasó, es un modelo  que ya no puede volver a estar vigente.

Cuando en 1994 el partido hegemónico pierde la mayoría en la Cámara, debió darse esa reforma para adecuar realmente al Congreso a la  pluralidad y al nuevo tiempo que de ahí en adelante tendría que vivir. Pero pasó lo mismo que con la transición en el poder Ejecutivo, no ha habido reformas trascendentales que hagan viable el nuevo tiempo de México.

Han sido solo adecuaciones que han degenerado en simples eslogan y estratagemas publicitarios.

El Congreso en mi opinión, se ha demeritado en su desempeño, porque los partidos  no han sido capaces de proponer  una reforma de fondo, que desde luego, implicaría el término de los privilegios partidarios en la Cámara; pero que sin duda, devolveríamos al Congreso su  importante trascendencia.

Debe principiar por decirse que una Asamblea Cameral de 500 Diputados  y un Senado con 128 integrantes, son poblaciones numerosas que no facilitan la operación cotidiana en ambas cámaras.

Sería más útil una Cámara de Diputados de 400 diputados, en donde se compitiera en 200 distritos de mayoría relativa y se eligieran otros 200 por el principio de representación proporcional y en el Senado simple y llanamente terminar con la lista de Senadores Plurinominales, que desnaturaliza el principio de la representación paritaria por entidad federativa que está en la razón de ser del Senado de la República.

Aún más importante que eso, resulta el reconocer la personalidad de los diputados  y senadores , lo que trae aparejada las precisión de sus responsabilidades, derechos y obligaciones frente a la sociedad.

Desde 1994,  se instauró una Junta de Coordinación Política en donde un pequeño grupo resuelve a conveniencia de los partidos, el desempeño de la Cámara. En el año 2000,  yo presenté una Iniciativa de Ley para  crear, en la Ley Orgánica del Congreso, un capítulo especial que se le dominara de los Diputados y los Senadores al Congreso de la Unión.

En ese capítulo sugería la precisión de derechos, obligaciones y prerrogativas de los legisladores  considerados individualmente. Es absurdo que exista un capítulo en la ley de los “Grupos Parlamentarios”; pero no uno que hable de los legisladores en su individualidad.

La Cámara de Diputados más propiamente, como está la ley, debiera de llamarse Cámara de Grupos Parlamentarios, porque un diputado en lo individual no existe si no forma parte de un grupo y no obedece las determinaciones  de su coordinador.

Es una  propuesta de elemental sentido común que no  progresa porque aún cuando los coordinadores en lo individual pudiesen estar de acuerdo en que un diputado requiere  de precisión en sus derechos  sus obligaciones; pero también en sus prerrogativas, independientemente de las del grupo, al coordinador no le conviene porque motiva la falta de cohesión del grupo, para las decisiones verticales.

No solamente no se ha avanzado en reconocer  individualmente a los legisladores, sino que se ha puesto de moda el hablar “de las bancadas”, en vez del grupo de individuos.

“Las bancadas”, que  propiamente muestran el tránsito de una Cámara de Diputados a una Cámara de Grupos Parlamentarios y de ahí, en la jerga absurda de las bancadas, a una Cámara de bancas.

Estas dos serían reformas  de gran significación, reducir el número de legisladores y darles individualidad reconocida en la ley.

Sin embargo, de las dos  propuestas, se podría prescindir, si hubiese la voluntad de recuperarle al Congreso, su capacidad , su vocación de auténtico representante de la soberanía popular y  de la Federación constituida por entidades federativas.

No hay que olvidar que el Congreso es la encarnación de la democracia representativa. Si el Congreso no es eficaz, la representatividad estará en duda , es un absurdo por tanto , es un proceso de auto denigración,  el que los legisladores  haciéndose eco del eslogan publicitario que señala como una  panacea a la democracia participativa, aboguen desde sus asientos en el Congreso, para desmantelar  la representatividad consagrada en la constitución , por ensayos participativos  sin reparar en el asambleísmo y en los orígenes de este fenómeno tan antiguo como la sociedad misma.

Por  ahí empezó la lucha política, por el asambleísmo, por la intención de tener representatividad directa, que con los inconvenientes históricos que se conocen en todo el mundo, concluyeron con un modelo de democracia representativa  en donde  sólo dos instituciones  participativas han probado tener eficacia, el plebiscito para consultas populares en casos especiales  y el referéndum para darle mayor contenido a decisiones tomadas en el esquema de la democracia representativa.

El Congreso ha perdido eficacia porque  no ha sabido  mostrar su independencia, por que no ha podido establece catálogos precisos  de hechos y actos irrenunciables  que tienen que ser cumplidos ritualmente.

Porque no ha sabido delimitar bien  sus competencias , porque al final, han caído en el juego de la ambición , la condescendencia con  el poder  o la búsqueda desaforada de ventajas partidarias que están terminando con dar al traste con el Congreso y con el sistema de partidos mismo.

Por definición,  la Cámara de Diputados debiera ser con las diputaciones locales, la Cámara de origen, para que en el origen, estuviesen las grande discusiones de los temas de difícil tránsito y en el Senado por la más elemental congruencias con su razón de ser, debiera instaurarse un escenario de revisión .

Es obvio que la lógica de este planteamiento señalado en la razón de ser   del bicameralismo, se ha perdido  y ahora cuando hay un asunto que publicitariamente se vende como panacea estructural, ambas cámaras compiten en audacias, para ver cuál de las dos presenta primero un proyecto  vendible en los medios, apoyado   con publicidad, que dé ventajas políticas a sus actores.

No están de por medio los interés del Congreso como un todo, sino la obtención de ventajas políticas para los audaces autores de las audacias.

El debate se pervierte así porque muchos temas surgidos de unas pequeñas cúpulas e impuestos por mecanismo publicitarios amplios, no pueden discutirse ya con objetividad y muchos temas colaterales se pierden, se abandonan, se ocultan ante la presión brutal de las decisiones audaces de la iniciativa primera.

Es decir, los diputados quieren ser senadores y en un exceso los senadores quieren ser diputados, cuando llega  la discusión del presupuesto por ejemplo, se ve la urgencia de los  senadores para opinar, proponer, pedir, quieren también ahí, estar presentes aun cuando su  responsabilidad constitucional los  ubica en otras dimensiones.

El país pasa por una crisis en su estructura política que algunos se han atrevido a sugerir que se acerca a las deleznables consecuencias de un estado fallido.

El sistema de partidos  requiere una transformación absoluta, el modelo de los tres partidos fuertes, pragmáticos que se sostienen más por la fuerza de sus personajes individuales, que por la consistencia de sus plataformas y principios que  poca gente conoce y mucho menos aún les importa, está mostrando una saciedad pragmática, supeditada a la información mediática con la que es bombardeada todos los días.

En el fondo, hay un problema que tendrá que resolverse  por la observancia estricta que los primeros principios como dijeron, como han dicho los padres fundadores de todas las naciones.  Tener libertad para ejercer el voto. Dar las garantías de que éstos serán contados escrupulosamente, no conceder ventajas y hasta financiar a los actores en las competencias.

Es decir, una democracia  con calidad democrática ; pero el proceso no se agota ahí, no concluye el día de la elección, ni siquiera en la calificación del proceso, se agota cuando se rinden cuentas de lo ofertado y de lo ilusionado.

Nadie rinde cuentas,  la legislatura anterior a pesar de tener la obligación constitucional de dictaminar cada año las cuentas del gobierno, con la mayoría panista en  ambas cámaras, no revisó una sola de las cuatro que le correspondía dictaminar.

Una sola, las dejaron guardadas en un cajón, no se  dictaminaron las cuentas y esto debía ser sancionable y los legisladores de la legislatura anterior que no cumplieron con su obligación, también deberían  explicarle a la sociedad, por qué no lo hicieron y sufrir las consecuencias.

La legislatura anterior, eliminó el informe presidencial, eliminó la obligación del Presidente para pedir permiso en sus viajes al exterior y no dictaminó una sola de las cuentas públicas que tenía obligación de hacerlo.

Es unas obligación exclusiva de la Cámara de Diputados, si no quieren que la Cámara se desprestigie sino quieren ser objeto del escarnio público, bien conviene a los legisladores hacer su trabajo: ejercer a plenitud la democracia participativa, luchar por su individualidad para corresponder a su representatividad  popular, desmantelar el predominio partidista, por la libertad partidista, reconocer la Cámara de iniciativas y la Cámara de revisión.

Evitar  el afán  concentrador de facultades gratas, para hacer caso omiso de las responsabilidades ingratas como la dictaminación de la Cuenta Pública.

Dejar que el Ejecutivo proponga, nombre, designe, no regatear la potestad del Ejecutivo, para que no se regate las facultades del congreso.

Hacer realidad el esquema de colaboración entre poderes y obligar a todos a rendir cuentas por igual.

Finalmente, el Congreso debe volver a ser el lugar de reunión de los poderes de la República. El sitio privilegiado de la representatividad nacional. Ojalá que este país no tenga que esperar otros doscientos años para ver si así el Presidente, decide celebrar el fasto en el Congreso de la Unión , con la Suprema Corte y el Congreso entero, como debiera corresponder a cualquier nación civilizada.

Actuemos por elemental sentido mexicano

Amigas y amigos, no podemos permitir que México se siga distinguiendo por la violencia y depravación que impera en nuestro país. Estoy convencido de que cada uno de nosotros debemos contribuir para que desaparezca esa subcultura de la impunidad y la corrupción de la cual han hecho presa a nuestra nación.

 

Nunca antes en nuestra historia, amigas y amigos, el tema migratorio había tenido las condiciones de violencia y de injusticia que está viviendo en este tiempo

 

Si bien es cierto, México gozaba de un sólido prestigio internacional en materia de trato a migrantes. Era un orgullo ser el refugio de los perseguidos; un país garante del tránsito de libertad de miles de hombres y mujeres que iban a los Estados Unidos, en búsqueda de mejores condiciones de vida.

Cuando en San Fernando, Tamaulipas, descubrieron a 72 muertos, la noticia conmocionó al mundo entero, y como consecuencia a los mexicanos. En su momento, el Senado de la República respondió con atingencia y dijo: “Bueno, pues algo hay qué hacer para contribuir a que este problema ya no sea recurrente”. Fue así como iniciaron la Ley de Migración que aprobaron aquí por unanimidad y nos fuimos a la Cámara en un procedimiento similar.

No ha quedado por el Legislativo, hemos contribuido con el presupuesto que se ha pedido en las áreas que se ha pedido, a veces en demasía. Hemos aprobado cualquier cantidad de leyes  y puedo hacer una enumeración exhaustiva de las herramientas legislativas que le hemos dado al Poder Ejecutivo para que enfrente este flagelo que azota a la nación.

 

No es un problema de repartición de culpas ni de anuncios comerciales en la televisión. Tampoco es un problema de involucrar a la sociedad cuando el niño ya está ahogado. Es un problema de responsabilidad y de sentido humano.

 

No podemos seguir impasibles viendo a quién hacemos responsable cuando cada vez los espectáculos de la violencia criminal en México son más exagerados. Por un lado vemos la tragedia ocurrida en Cadereyta, Nuevo León y por otro lado escuchamos las desafortunadas declaraciones por parte de la candidata del PAN a la Presidencia de la República diciendo: “Yo les propongo que sigamos viviendo en este mundo de paz”

 

¿Este es el mundo que vamos a heredar a nuestros hijos?

¿Vamos a resolver todo con repartir las culpas e insultarnos los unos a los otros?

¿Vamos a resolver este problema sin la consistencia de una propuesta que de verdad construya en beneficio del país?

 

Eso es lo que está en juego.

 

El tema de la migración debe ser discutido fuera de la política electoral

 

El mes de noviembre se venció el plazo para que el Secretario de Gobernación publicara el reglamento de la Ley de Migración, aprobado por el Congreso. Esta legislación migratoria no puede ser eficaz si no tiene reglamento correspondiente. Sin embargo, esta ha sido una práctica recurrente: Está la Ley de Trata de Personas, para Proteger a los Periodistas, está la Ley en relación con los Derechos Humanos, está la Ley de Apoyo a Víctimas, está un catálogo de legislación pendiente en la Secretaría de Gobernación, y lo único que dicen es “están en el plazo de los 30 días” para su promulgación

 

Amigas y amigos, estas publicaciones deben ser INMEDIATAS. En 30 días han muerto miles más y no podemos seguir con ésta política nefasta de querer resolver un problema sobre la base de repartir las culpas a todo mundo.

 

El Secretario de Gobernación se ha convertido en el mayor experto para el manejo de este tipo de incidentes. A mí me encanta la soltura que tiene para que después de cada crimen oprobioso exprese sus condolencias y condene el incidente, diciendo que va a abrir una investigación y ahora con un agregado: “la responsabilidad es federal, las asumimos”.

 

¿Qué quiere decir eso?

 

Han matado a candidatos, a niños, a mujeres embarazadas, hay retenes en el país, está el Ejército en todos lados, están matando a gente inocente, hay colgados en Nuevo Laredo, calcinados en Guerrero, descuartizados en Nuevo León… Tenemos que hacer algo todos para terminar esta ola de injusticia y de violaciones a los derechos humanos.

 

Afortunadamente, en sesión permanente se aprobó una Comisión Plural de Legisladores que visitará al titular de la Secretaría de Gobernación y preguntarle por qué no publica el reglamento de la Ley de Migración: cuáles son los problemas, cómo ayudamos para que el dichoso reglamento funcione. No basta con que digan “es el crimen organizado”. Vamos a pedirle ahí que si hay alguna dificultad en su sistema migratorio, si el Instituto de Migración no funcione, pues destituya al personaje y nombren a otro panista útil.

 

Yo no quiero que esto vuelva a seguir la égida que ya hemos vivido. No me conformo con las condolencias, no me dicen nada el condenar los actos de violencia, tenemos que actuar por el elemental sentido mexicano.

Es tiempo de organizarnos

El modelo de especulación que se vende como política de estado, deja millones de pobres, promueve el vicio y destruye la cohesión social.

 

Vean los casos de Grecia, Irlanda y más recientemente España. Este país europeo ha seguido todas las recetas de la especulación financiera; tiene a millones de parados y ya acabó con los programas sociales. Todo por la especulación sin freno. Esto debe servir de lección en México. Si no se promueve la producción, si el campo se abandona, si no se gasta en investigación y educación científica, ¿como quieren que el país progrese?

 

Analicemos las manifestaciones por el 1ero de Mayo. Mientras que en el mundo exigieron un cambio de paradigma, en México fueron tibias y sin propuesta.

 

La globalización y la hegemonía de Estados Unidos están en decadencia; su saldo es espeluznante: pobreza, desigualdad, violencia, tráfico de drogas, lo peor.

 

A México le conviene pensar en positivo; el problema es que hay pocas razones para hacerlo. Estoy convencido en que es momento de buscar alternativas y de organizarnos para defendernos de las prácticas corruptas en el consumo, y después PARA ADELANTE.

 

El ejemplo de Europa exige preparación y organización para defendernos de los abusos. Es por ello que estoy construyendo una organización de consumidores, una enorme red de gente inconforme con lo que paga en la gasolina, de la luz, el gas, las tortillas, comisiones bancarias y  servicios de internet.

 

Me gustaría mucho que la gente se expresara sobre el consumo de estos servicios y productos básicos. No podemos quedarnos de brazos cruzados y dedicarnos simplemente a esperar. Empecemos a mostrar nuestra inconformidad. Acércate con nosotros y ayúdanos a que nuestros esfuerzos tengan éxito.

 

En México todos debiéramos aportar. Unamos nuestros esfuerzos para servir a los demás.

PEMEX y CFE

Petróleos Mexicanos tiene un problema de fondo, que es le mismo de Comisión Federal, que es la  pésima administración de PEMEX, lo que pase en Comisión Federal se refleja en PEMEX.

 

La gente está pagando la ineficacia, de la administración de PEMEX, ¿Cómo? con el aumento en el  llamado robo de combustible.

 

Ayer mismo ocurrió una desgracia derivada de un supuesto un pinchazo.

 

Pero los niveles, el volumen de dinero publico que se pierde por las llamadas fugas de gasolina y robo del que no se tiene idea de cuanto dinero puede ser.

Y naturalmente que todo esto se carga al costo del consumidor, es decir, en términos de la luz eléctrica, en términos de lo que cobran los españoles ambiciosos que están  metidos en estas  plantas de generación de energía eléctrica, eso lo pagamos nosotros.

 

De tal manera en el caso de PEMEX, la ineficacia, esa burocracia escandalosa que tiene petróleos mexicanos y esa falta de cuidado para preservar los ductos y conservar lo que se ha hecho con  tanto esfuerzo durante años, estos señores vinieron a dilapidarlo y lo esta pagando la gente.

 

Hay verdadera urgencia para hacer una reforma energética, para cambiar estos esquemas.

 

CFE es una entidad para prestar un servicio público, la Ley se llama  Servicio Público de Energía, no es una empresa, no esta para hacer negocios privados, y esto lo único que va a derivar es estar metidos en líos.

 

Tengo la certeza de que ha habido un incremento muy importante en la burocracia, pero más delicado aun hay que ver la historia de Pemex en estos últimos años.

 

El señor Reyes Heroles que estuvo de director, creo que se le quemo hasta el pavo que estaba cocinando en su cocina, se le cayeron las plataformas, subieron actos en las instalaciones de Guanajuato, tuvo problemas en una plataforma donde murieron varios empleados, en la fuga de combustible, la contaminación del Río Coatzacoalcos, la caída de las reservas, la falta de exploración, el Instituto Mexicano del Petróleo que se ha convertido en una institución burocrática más que en una verdadera institución de investigación, petróleos mexicanos ha estado muy mal en el sexenio.

 

Simple y llanamente se han estado haciendo negocitos burocráticos, como ya han sido reportados en el libro “Camisas Azules, Manos Negras”  todo el libro esta lleno de denuncias, en las que nunca pasa nada. 

 

A CFE se le han hecho varios cuestionamientos y nunca se responde con precisión a lo que se le pregunta. Solo rollos y nada en concreto.

 

El gobierno nos ha manejado la imagen de CFE, como una empresa de clase mundial, pero ¿Cuál empresa de clase mundial?

 

En el último informe de la de Auditoria Superior de la Federación del periodo del 2010, que es una vergüenza, a tales niveles  para que los señores renuncien. Hay una exigencia de la Auditoria para que revise más de 6 millones a favor de los usuarios.

 

Por esta razón y algunas otras más “la empresa de clase mundial” tiene una auditoria negativa.

 

Esta también el tema de Moreno Díaz, donde lo  curioso es que nada más estén investigando; el yate, o la casa. Lo que hay que investigar es lo que paso con los contratos que dieron motivos a eso, lo que importa es lo que hizo el señor cuando estuvo de alto dirigente en la institución, eso es lo importante y lo que hay que averiguar, no lo otro.

 

Hay que mencionar que en algunas zonas del norte del país, ya las quejas son muchas, yo tenía una casa que deje de habitar más de seis meses y durante ese periodo me siguieron cobrando lo mismo que cuando vivía en la casa.

CFE cobra de manera excesiva, arbitraria y caprichosa, es un cobro que no esta regulado, como debería de estarlo.

 

 

VERSIÓN ESTENOGRÁFICA DE PARTICIPACIÓN EN SESIÓN DEL 19 DE ABRIL DE 2012

El diputado César Augusto Santiago Ramírez: Buenas tardes, compañeras y compañeros diputados. Vengo respetuosamente a sugerirles que votemos a favor esta minuta del Senado sobre temas que tienen qué ver con temas del sistema político mexicano.

No descarto que, en efecto, existan muchos temas que están ausentes de esta minuta, pero quiero insistir en que estamos discutiendo una minuta con temas que tiene que ver con el sistema político de nuestro país.

No rechazo que sigamos discutiendo los temas grandilocuentes o de la vida terrenal en materia política. Yo mismo tengo posiciones, a veces divergentes dentro de mi mismo grupo parlamentario. Hay tema que para algunos son panacea y para mí son temas que envilecerían la participación de los diputados como la reconducción presupuestal o el veto del presidente al Presupuesto de Egresos de la Federación.

Pero sé perfectamente bien que estamos discutiendo una minuta del Senado con temas de gran importancia y que el debate que ya hemos dado aquí en esta Cámara largamente tiene que concretarse a estos temas, porque de otra manera ni resolvemos la minuta ni discutimos a profundidad los temas ausentes.

No hay que olvidar, sé que los parlamentarios que acuden a estos temas son gente que tiene una docta preparación en la historia de nuestro país, que México –fíjense todos– es un país que ha probado todos los sistemas políticos habidos y por haber, hemos sido imperio, hemos sido república central, hemos sido república federal, en 1824, así decidimos.

Pero después, en 36 y Las Siete Leyes, nos fuimos al extremo contrario, hemos tenido dictadura, hemos tenido pues una larga experiencia en constituir nuestro modelo del país, del que me siento muy orgulloso.

La razón de ser de este proceso está en que los mexicanos siempre tenemos la convicción de que vamos a construir nuestro propio paradigma. No creo, ni lo acepto, en la minoría de edad para los mexicanos que siempre tenemos que estar viendo cómo está el sistema norteamericano, qué dicen los italianos, cómo manejan sus cuestiones los lores ingleses, por qué no copiamos la institución que han aprobado algunas repúblicas centroamericanas o sudamericanas.

Yo, por el contrario, creo que este método profundamente mexicano, que no me atrevo a clasificarlo ni a calificarlo, es el que nos ha ido perfeccionando cada vez más un sistema de participación democrática, que necesariamente y forzosamente tiene que tener problemas.

Por eso estamos discutiendo una reforma, no un nuevo modelo de sistema político nacional. Es una reforma, debemos aceptarla como tal, debemos ver sus méritos, que algunos debe tener, estoy seguro que los tiene–, y debemos aceptar que este debate no va a concluir ahora ni es una valladar que estamos poniendo para insistir en la gran lógica de este pueblo generoso que ha sabido construir su propio sistema político, del que estoy muy orgulloso.

Votemos pues esta reforma, compañeras y compañeros, para profundizar en la discusión ordenada de los otros temas, en los que seguramente tendremos mucho interés en participar también. Muchas gracias.

El Presidente diputado Jesús María Rodríguez Hernández: Señor diputado, la diputada Teresa Incháustegui y el diputado Jaime Cárdenas quieren formularle una pregunta.

El diputado César Augusto Santiago Ramírez: Con mucho gusto. Teresa.

El Presidente diputado Jesús María Rodríguez Hernández: Perdón, me informa aquí el señor vicepresidente que también la diputada Yolanda González y el diputado Benítez Treviño. Tiene la palabra la diputada Incháustegui, por favor, hasta por dos minutos, tanto para preguntar y para responder.

La Diputada Teresa del Carmen Incháustegui Romero (desde la curul). Muchas gracias, presidente. Diputado César Augusto Santiago, yo le tengo un gran respeto. Usted es uno de los parlamentarios profesionales que tenemos en esta Cámara.

Yo le quiero preguntar lo siguiente. En México todos los historiadores políticos señalan a 1968 como el gran momento de quiebre a partir del cual comienza una lucha del pueblo organizado, de la ciudadanía, por la democracia del sistema política.

Porque anteriormente, como usted lo ha dicho, pueden haber muchos cambios de sistemas, pero como decía un viejo lobo de la política, Gonzalo N. Santos, no importa socialismo, fascismo, lo que sea, siempre y cuando estemos arriba nosotros, decía en sus memorias.

El tema aquí es que después de 42 años de luchas por la democracia, ¿usted cree que está bien que estemos aprobando una reforma política que en materia de participación ciudadana –como aquí ya han dicho otros diputados- crea las bases o sienta los cimientos para la consulta popular?

¿Usted cree que la maduración que han tenido las luchas por la democracia en México merecen que les demos un atisbo de lo que están demandando y que solamente le pongamos bases, cimientos, que van a tardar mucho tiempo en madurar en una forma plena de ejercicio de la democracia participativa en el país?

El diputado César Augusto Santiago Ramírez: Teresa, primero quiero decirle que gracias por su comentario y aclararle: don Gonzalo N. Santos no es uno de mis clásicos. Perdone, casi no lo conozco. Me parece que es un personaje de la picaresca. No atiendo mucho sus recomendaciones. Lo digo para principiar, aclarando mi posición.

Le quiero decir que en efecto soy enemigo, en materia política, de las verdades absolutas, Teresa. Ni todo está mal ni todo está bien. Esa es la virtud de la verdadera política, el encontrar, decían los pensadores griegos, el justo medio, encontrar el equilibrio.

Ni tenemos por qué satanizar a la democracia representativa bien realizada, ni creamos que la supuesta democracia participativa es una panacea.

No sé por qué esa obsesión de que lo que yo pienso tiene que ser necesariamente como yo pienso. Es tan útil un modelo de democracia representativa bien realizado, como lo es también un avance, si vale el término, hacia formas de democracia participativa.

Le quiero decir, Teresa, que la democracia participativa no es nueva en nuestro país; ya hemos tenido en la Constitución esos modelos y que no han enraizado porque no se han usado, porque a pesar de que estuvieron el referéndum, a pesar de que estuvo el plebiscito en nuestra Constitución, no fueron usados por la ciudadanía y por eso eliminamos esas formas de democracia participativa.

Déjeme decirle, creo que en la democracia representativa. Pienso que el problema es cuando en cualquiera de los efectos y de las razones del poder no se atiende a la ética, hay motivos para las desviaciones que después queremos generalizar al sistema. No es un problema del sistema, es un problema de los que actuamos en el sistema. Por eso creo, Teresa, que tiene usted razón.

Hay que buscar nuevas formas de participación y hay que discutir una nueva ley de partidos políticos que por cierto…

El Presidente diputado Jesús María Rodríguez Hernández: Concluya el orador.

El diputado César Augusto Santiago Ramírez: …mi partido presentó, aquí está en esta Cámara y nadie se ha acordado de ella. Muchas gracias.

El Presidente diputado Jesús María Rodríguez Hernández: Formule su pregunta el diputado Fernández Noroña, por favor.

El diputado César Augusto Santiago Ramírez: Los dos, Jaime, con mucho gusto. Los dos, hombre, me siento honrado, los dos.

El diputado José Gerardo Rodolfo Fernández Noroña (desde la curul): Pero uno por uno. Diputado, escuché con mucha atención tu intervención y no recuerdo, has hablado de que todos los regimenes políticos han sido…

El diputado César Augusto Santiago Ramírez: Regímenes.

El diputado José Gerardo Rodolfo Fernández Noroña (desde la curul): …regímenes han sido usados en México. ¿Quisieras ilustrarnos de cuándo tuvimos un régimen parlamentario? No tengo ese dato.

El diputado César Augusto Santiago Ramírez: Ay, mi querido, ahora sí lo prendí. Vea usted, consúltele al diputado Jaime Cárdenas, que es un gran constitucionalista.

¿Por qué la Constitución del 57 nunca realmente estuvo vigente? ¿Por qué, diputado? En esencia, porque esa Constitución cambiaba el modelo presidencial a uno de profundas raíces parlamentarias.

¿Por qué razón? Porque los constituyentes del 57, están aquí los nombres de varios de ellos en los muros –coincido con usted de que debiera estar Ignacio Ramírez–, son los más brillantes constituyentes que hemos tenido en este país y era obvio que teniendo una expresión constitucional de esa magnitud insistieran en que el sistema debiera ser parlamentario, para que ellos tuviesen una gran profundidad en el trabajo del gobierno que se estaba construyendo.

Amigas y amigos, lamentablemente la Constitución del 57 que a todos nos honra que este documento haya estado vigente, no fue derecho positivo casi nunca; hubo un disimulo en la Constitución, en todo el gobierno de Comonfort, toda esa época de la que hablaron ya ustedes, el sistema parlamentario fue propuesto en esa Constitución. Muchas gracias.

El Presidente diputado Jesús María Rodríguez Hernández: La diputada Yolanda González.

La diputada Yolanda Eugenia González Hernández (desde la curul): Gracias, señor diputado. Le rogaría, si fuera usted tan amable de tener alguna opinión referente a la iniciativa popular y consulta ciudadana que nos la pudiera participar, sobre los umbrales, sobre los umbrales que tiene y que quedó ahora plasmado en el dictamen que se está discutiendo.

El diputado César Augusto Santiago Ramírez: Mire usted,  soy una gente que ha militado en esta Cámara de Diputados por muchos años. Creo que todo lo que hagamos para autodenigrarnos, demeritando el trabajo de la Cámara, le hace bien al Poder Ejecutivo. Entre más digamos que la Cámara no funciona, que aprobamos cosas inútiles, que no discutimos los temas, que no vamos al fondo de las cosas, el único que sale beneficiado es el Poder Ejecutivo. Entonces, si los propios miembros del legislativo se autodenigran y se muestran en su impotencia o en su incapacidad hay un poder que resulta beneficiario de esta crítica.

Por eso yo insisto en el tema de que hay que discutir la democracia representativa en sus orígenes y en sus defectos. Por qué no tiene éxito la democracia representativa. Por qué hay tantas desviaciones. Yo, por ejemplo, señalo una: no estoy de acuerdo con los senadores plurinominales; me parece que es una aberración al sistema de democracia representativa.

Yolanda, eso es lo que tendríamos que hacer. Tendríamos que ver nuestro modelo de democracia representativa y ver por qué, si es que no ha funcionado, no hemos tomado la decisión de hacerlo más eficaz.

No me niego a formas de democracia participativa como elementos reales para conducir un modelo de gobierno democrático. Sí me niego a que éstos sean usados para mecanismos políticos de proselitismo o, peor aún, para la denostación entre partidos, que parece ser es una obsesión.

El Presidente diputado Jesús María Rodríguez Hernández: El diputado Jaime Cárdenas, por favor, su pregunta hasta máximo dos minutos.

El diputado Jaime Fernando Cárdenas Gracia (desde la curul): Muchas gracias, diputado. Aunque parezca comparecencia. Yo me quedé con una preocupación de lo que señalaba de que al fin y al cabo es una reforma que contiene algunos elementos.

Pero yo me pregunto y le pregunto: ¿puede haber una reforma política que promueva la democracia en este país si esa reforma política deja intocados a los poderes fácticos, si esa reforma política no atiende los problemas de la pobreza y no ve por la igualdad social? ¿Qué tipo de reforma política es ésa si mantiene la influencia indebida de los poderes fácticos, como ocurre en nuestro país, y si la desigualdad social se acrecienta todos los días en México? ¿Qué tipo de reforma política es ésta, diputado?

El diputado César Augusto Santiago Ramírez: Mire, diputado Cárdenas, usted sabe que le tengo respeto y afecto, usted lo sabe, pero en esto déjeme decirle que está usted en un error que yo quise evitar al inicio de mi intervención.

Yo nunca dije que ésta era una reforma política, usted lo dijo, yo no. El problema es que le pongamos a modificaciones al sistema político apodos, adjetivos y apelativos que no debiéramos usar.

No se trata, dije, de una reforma política porque en esto vamos a perdernos en nuestra concepción de qué significa o qué debe ser una reforma política. Yo dije, diputado Cárdenas, que estamos discutiendo una minuta del Senado que atiende temas propios del régimen político y del sistema de partidos en este país. Eso es lo que dije.

El problema es cuando entramos a la discusión de los clichés. Yo aquí en esta tribuna he dicho varias veces que mi opinión acerca de la famosa reforma del Estado es que nunca hemos podido avanzar en la reforma del Estado porque siempre estamos pensando de manera grandilocuente. Si  concretáramos de manera muy pragmática cuáles serían aquellas cuestiones que habría que atacar y nos olvidáramos del gran enunciado, insisto, grandilocuente de la reforma del Estado, este país ya tendría mejores normas de convivencia y de participación política.

Olvidémonos del tema de reforma política, diputado Jaime Cárdenas, y avancemos en un debate racional, ordenado sobre todos los temas que en algunos de los cuales comparto sus ideas. Muchas gracias.

El Presidente diputado Jesús María Rodríguez Hernández: Para concluir las mociones de cuestionamiento, señor diputado César Augusto, tiene la palabra el diputado Humberto Benítez.

El diputado César Augusto Santiago Ramírez: ¿Me vas a preguntar, Humberto? Muchas gracias.

El Presidente diputado Jesús María Rodríguez Hernández: Sonido en la curul del diputado Humberto Benítez, por favor.

El diputado Víctor Humberto Benítez Treviño (desde la curul): Con su venia, señor presidente. Yo quiero subrayar la importancia del dictamen que hoy estamos aprobando, no es ciertamente, como dice mi compañero diputado, una reforma del Estado, porque la reforma del Estado no existe, es un concepto unívoco compuesto de tres elementos: uno de ellos es el gobierno y los tres Poderes representamos al gobierno.

Pero tampoco hay que subrayar esta reforma, con uno de los temas de la reforma. Yo he escuchado, usted lo vio, en la Comisión de Puntos Constitucionales, si no hay reelección, no existe la reforma política. Decía Juan Pablo Marat, uno de los grandes jacobinos de la Revolución Francesa, que los hombres y los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla.

Hubo un presidente -usted lo mencionó, dictador-, duró 34 años en el poder, se levantó en armas contra Juárez en 1869 con el Plan de la Noria, diciendo que ningún ciudadano se imponga y perpetúe en el poder y ésta será la última revolución. Éste mismo dictador, en 1875 se levantó en armas contra Sebastián Lerdo de Tejada con el Plan de Tuxtepec, con el lema de Sufragio Efectivo, No Reelección, y se le olvidó, diputado, se le olvidó el lema, por eso fue un político incongruente.

Yo le pregunto, y usted sabe mi posición, mi oposición a la reelección de los legisladores, porque la reelección abre la puerta de la dictadura, es una de las grandes lecciones de la historia de México. Yo le pregunto a usted, ¿no cree que si establecemos la reelección le estamos privando de posibilidades a las generaciones emergentes de mexicanos?

El diputado César Augusto Santiago Ramírez: Bueno pues muchas gracias, diputado Benítez. Aquí en esta tribuna discutimos ese tema, cuando discutimos inicialmente la minuta del Senado, y yo tuve el honor de ser comisionado por mi partido para presentar nuestro punto de vista en el tema. Ya expresé aquí mis razones, yo soy como usted, no participo de la situación de que la reelección en este país es panacea. No, no es un tema fácil, yo lo entiendo; pero la historia como usted bien asume, está mostrando que en este país cada que ha habido un intento reeleccionista hay problemas muy serios en este país, todo el trafago de 1824 en adelante está dominado por ese afán, lográbamos apenas una cierta estabilidad y ya había la motivación para una reelección.

Es un tema en el que usted sabe muy bien que yo no estoy de acuerdo, ni los suscribo. Sin embargo esta es la minuta que estamos discutiendo y esto es a lo que me quiero concretar; la mejor forma de no avanzar es discutir todo para no arribar a nada. Por eso les pido, amigas y amigos que votemos esta minuta del Senado en sus términos. Muchas gracias.

 

 

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